
Emociones y finalización del año 2020, una conjunción que parece ensamblar más que nunca. Bien sabemos que tanto la Navidad como el último tiempo del año, activan diversas emociones. Emociones que no son nuevas, ni desconocidas, pero que en determinados momentos pujan por hacerse evidentes. Muchas veces estimuladas por un balance, otras tantas se imponen frente a la realidad de ausencias, o de cambios afectivos en relación al año anterior. Cambios, que en ocasiones no fueron buscados, pero también cambios anhelados.
Las fiestas de fin de año, nos invitan a acercarnos. Un acercamiento, a veces amoroso y otros distante. En ocasiones, festivos, aunque algunas veces angustiosos. Sabemos que esta dinámica se repite año a año, según el estilo personal, familiar, la historia de vida y las circunstancias. Una dinámica que puede repetirse casi como un ritual.
Pero…las Emociones y finalización del 2020, se articulan en un contexto muy distinto. El año que finaliza nos enfrentó a lo inesperado, desarticulando planes y proyectos. Y al mismo tiempo, nos impuso la necesidad de repensar nuestra realidad, porque el mundo continúa…la vida continúa…Pareciera que con cambios, pero continúa…y seguimos en camino…

