
Estrés del cuidador
La tarea del cuidador formal ( contratado ) o informal (familiar, amigo, etc.) de una persona dependiente y/o con demencia, en tanto realiza su trabajo con entrega, implica una exigencia intelectual y emocional que puede generar enfermedad. Más aún cuando el cuidador es un familiar o quien tiene un fuerte lazo afectivo, o los une una historia compartida, pueden desdibujarse los límites del propio cuidado. El cuidador, comienza a dejar de lado sus necesidades básicas en favor de la persona a quien dirige su cuidado.
Un cuidador formal o informal, padeciendo lo que se denomina estrés del cuidador, disminuye su calidad de ofrecer el cuidado. Incluso en muchos casos aumenta su autoexigencia frente a la tarea. Justamente ahí es cuando cuidador y paciente, incrementan su vulnerabilidad.
Contar con un cuidador con adecuado estado psicofísico, será una protección para sí mismo. Pero también contará con la capacidad de identificar con claridad las necesidades evidentes y sutiles del adulto mayor. En segundo lugar, podrá afrontar adecuadamente las manifestaciones complejas que puedan presentarse. De esta manera se previene el desborde emocional y el caos en el entorno.
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