¿La abuelidad se elige?

Si la abuelidad se elige,  depende según la pensemos desde los lazos sanguíneos o desde el rol. Sin duda que el devenir abuelo por consanguinidad, esta muy lejos de ser una decisión personal.La posibilidad de que nuestro hijo adulto se convierta en padre, no depende de nuestra intervención  a favor, ni en contra. Aunque, se pueda juguetear con la fantasía de la abuelidad, este cargo desde lo sanguíneo, es dependiente de circunstancias ajenas al deseo del abuelo. 

Ahora bien, también encontramos diferencias entre ser abuelo o abuela y tener el rol de abuela o abuelo . Sabemos que en muchos casos el ser y tener coinciden. Sin embargo, muchas veces la consanguinidad no determina el rol, y por el contrario el rol tampoco exige el lazo biológico.

¨variedad¨de tipo de abuelos como personas e historias podríamos encontrar .

De esta manera, descubrimos tanta ¨variedad¨de tipo de abuelos como personas e historias podríamos encontrar . En definitiva, ser el padre del padre o madre de la madre, no los  identifica por sí solo con el rol, ni con sus cualidades. 

Así es como encontramos abuelos identificados con el rol, y otros que no se reconocen en ese lugar. Existen abuelos y abuelas buscadores de nietos sobre los que depositar su amorosidad, y trascendencia cultural y personal. Abuelos y abuelas apegados, otros distantes. Abuelos carpinteros y abuelas de rodete, también abuelas con botox y abuelos artistas o científicos. Abuelas empresarias, abuelos cuidadores. Parejas de abuelas y abuelos del mismo género, del mismo sexo, o distinto.  Abuelas y abuelos con sus novias, y hasta con hijos pequeños. 

Pero…, qué determina la existencia de adultos, que añoren ser abuelos, y otros que aunque lo sean, sean esquivos.

Pero…, qué determina la existencia de adultos, que añoren ser abuelos, y otros que aunque lo sean, sean esquivos.

¿Será la experiencia personal como nieto?, ¿el vínculo con el propio hijo, que se podría ver reforzado ahora en el rol de abuelo? ¿La posibilidad de trascendencia?

Seguramente la lista de interrogantes puede ser larga, porque en definitiva dependerá de la singularidad de cada persona. 

Sin embargo, lo que tenemos clarísimo, es que no existe abuelo, sin nieto. Ambos roles, se constituyen mutuamente.

Abuelo y nieto, construirán juntos un espacio compartido, con matices personales, culturales, sociales, económicos . 

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